Cuando me compré el coche, en el concesionario me vendieron la típica idea: “si financias te hacemos un descuento y te sale más barato que al contado”. Yo iba con intención de pagarlo casi todo de golpe, pero el descuento me tentó… y ahí empezó la trampa.
En mi caso fue un Peugeot 2008 (gasolina, acabado intermedio).
Precio de tarifa: 29.900 €
“Descuento por financiar”: –2.800 € → se quedaba en 27.100 €
Extras (pintura + pack seguridad): +1.140 €
➡️ Precio final “con descuento”: 28.240 €
Hasta ahí parecía buena compra. El problema vino con la financiación:
Entrada mínima que me exigieron: 6.500 €
Importe a financiar: 21.740 €
Comisión de apertura: 580 € (me la metieron dentro)
Plazo: 84 meses (7 años)
TIN: 8,49%
TAE: 10,20%
Cuota: 356 €/mes
Cuando hice números en casa con calma: 356 € x 84 = 29.904 € solo en cuotas.
Y si le sumas la entrada: 29.904 € + 6.500 € = 36.404 €.
Es decir: por un coche que “con descuento” eran 28.240 €, acababa pagando 36.404 €. Más de 8.000 € extra por haber financiado “para ahorrar”. Y lo peor es que, al preguntar por cancelar o amortizar, había condiciones y te desaparece parte del supuesto descuento. Lo comparto por si a alguien le sirve: el descuento por financiar muchas veces se recupera (y de sobra) con TAE, comisión de apertura y plazos largos. Mi consejo es que antes de firmar pidáis el precio total final (entrada + cuotas) y comparéis con el precio al contado real, no con el “tarifa” inflado.