Los centros de estafa en Latinoamérica ya no parecen un fenómeno lejano. Durante años, este modelo criminal se asoció casi exclusivamente al sudeste asiático. Sin embargo, los organismos internacionales llevan meses alertando de su expansión hacia nuevas rutas, nuevas víctimas y nuevas redes de apoyo más allá de su núcleo tradicional. América Latina aún no se considera el epicentro mundial del problema, pero definitivamente está ganando terreno en el mapa del fraude digital, la captación y el blanqueo.
La UNODC ha proporcionado cifras y contexto sobre esta evolución. En su informe de abril de 2025, la agencia de Naciones Unidas alertó que las mafias del fraude online del este y sudeste asiático están sobrepasando su zona de origen debido a la presión policial. Según este análisis, estas redes no solo están reubicando complejos criminales dentro de Asia, sino que también han extendido sus servicios de reclutamiento, blanqueo y apoyo logístico a otras regiones, incluyendo Sudamérica. Para la UNODC, esto no son casos aislados, sino una industria criminal flexible que genera beneficios anuales cercanos a los 40.000 millones de dólares.
INTERPOL ha reforzado esta alarma con un mensaje contundente: el fraude ya no puede ser visto solo como un delito económico, sino como una parte central de la delincuencia organizada. En su evaluación global de 2026, sostiene que el fraude financiero se entrelaza cada vez más con la trata de personas, el cibercrimen y el blanqueo. Además, en su actualización sobre “centros de estafa”, publicada en 2025, advirtió que ya había víctimas de trata de 66 países siendo captadas para trabajar en estas estructuras, y que se habían identificado modelos similares fuera de Asia, también en Centroamérica.
No es solo una estafa: es un ecosistema criminal.
Captación, control y explotación: así funciona el sistema
Ese es el punto clave. Un centro de estafa moderno no opera como un estafador solitario que envía mensajes desde su móvil. En realidad, funciona como una empresa criminal con roles bien definidos. Primero, está la captación: ofertas de empleo falsas, promesas de trabajos en tecnología, marketing digital, atención al cliente o inversiones. Luego viene el control: traslado, retención de documentos, aislamiento, creación de deudas artificiales o amenazas. Y, por último, la explotación: la víctima se convierte en una operadora forzada de engaños dirigidos a terceros, generalmente a través de redes sociales, mensajería, sitios web clonados, anuncios falsos o plataformas de inversión fraudulentas.
Las víctimas no solo pierden dinero: también pueden ser explotadas
INTERPOL ha documentado que muchas de estas personas no solo son engañadas para viajar, sino que luego son sometidas a servidumbre por deudas, coacciones, palizas, explotación sexual o tortura si no cumplen con los objetivos. En otras palabras, detrás del fraude online que recibe un usuario en su móvil, puede haber una cadena previa de trata y extorsión. El delito tiene dos capas de víctimas: quienes trabajan forzadamente dentro del engranaje y quienes terminan perdiendo dinero o datos desde el otro lado de la pantalla.
La inteligencia artificial ya forma parte del fraude organizado
A esto se suma una capa tecnológica cada vez más sofisticada. INTERPOL ha advertido que la inteligencia artificial ya se utiliza para crear perfiles falsos más creíbles, anuncios de empleo fraudulentos mejor elaborados, imágenes sintéticas y señuelos de romance o sextorsión más convincentes. El fraude ya no se basa solo en engaños burdos: se apoya en la automatización, segmentación y volumen. El resultado es un modelo escalable, rápido y económico para los grupos criminales.
Centros de estafa en Latinoamérica: qué papel juega la región
Es importante ser claros al respecto. Las fuentes oficiales que hemos consultado no permiten afirmar que Brasil o Colombia sean, en este momento, grandes centros industriales de “scam” al nivel del sudeste asiático. Sin embargo, hay algo significativo que resaltar: la región está cada vez más conectada a este fenómeno a través de rutas de trata, captación de víctimas, fraude digital, extorsión, lavado de dinero y desmantelamiento de infraestructuras en línea.
Brasil: fraude digital coordinado y páginas fraudulentas interconectadas
Brasil es un claro ejemplo de esta evolución. En enero de 2026, el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública llevó a cabo una operación contra una organización criminal dedicada al fraude electrónico, la suplantación de identidad y el blanqueo de capitales. Según el comunicado oficial, esta red operaba 92 páginas fraudulentas interconectadas para atraer a las víctimas y dispersar el dinero obtenido de manera ilícita, y varias de estas páginas fueron eliminadas o desindexadas de los motores de búsqueda. No era un “call center” tradicional, pero sí una infraestructura coordinada, profesional y sin fronteras físicas, muy similar al modelo de fraude industrial que preocupa a las organizaciones internacionales.
Colombia: extorsión digital, scam y respuesta institucional
En Colombia, las autoridades han estado trabajando en afinar su enfoque contra la estafa digital y la extorsión. La Policía Nacional hace una distinción clara entre extorsión y estafa cuando hay engaño para exigir dinero, y enfatiza que la coacción económica basada en trucos debe ser denunciada. La propia guía metodológica de la Fiscalía colombiana define el “scam” como una variante del phishing que engaña a través de correos electrónicos, chats o páginas web, y también relaciona el ransomware con la extorsión digital a cambio de un pago. No es una prueba de que existan macrocentros establecidos en el país, pero sí evidencia que el lenguaje, las modalidades y la respuesta institucional ya están completamente activados frente a este fenómeno híbrido entre fraude y coerción.
Del falso empleo a la inversión trampa
Cómo captan a las víctimas estos grupos criminales
Lo más inquietante de este modelo criminal es su habilidad para adaptarse. A veces comienza con una oferta de trabajo; otras, con una inversión en criptomonedas, una supuesta relación amorosa, un anuncio patrocinado o una página de comercio que parece completamente normal. Lo que varía es el gancho; lo que permanece constante es la lógica: generar confianza, aislar a la víctima, crear un sentido de urgencia y convertir el error inicial en una serie de pagos, entrega de datos o nuevas captaciones.
Por qué Latinoamérica es un terreno vulnerable para estas redes
Y en Latinoamérica se dan varios factores de riesgo: un uso intensivo de mensajería instantánea, un aumento en el fraude financiero digital, una preparación institucional desigual entre países, la facilidad para mover dinero a través de canales mixtos y una presión criminal que ya no necesita grandes sedes visibles para operar. Muchas veces, basta con una red de sitios web, cuentas, números virtuales, mulas financieras y reclutadores distribuidos en varios países. El “centro” ya no siempre es un edificio; a veces, es una arquitectura distribuida. Esa es, precisamente, una de las razones por las que esta amenaza resulta tan difícil de desmantelar.
Un negocio que no se combate solo con bloqueos
Cooperación policial, inteligencia financiera y protección de víctimas
La respuesta oficial apunta a lo mismo en casi todos los frentes: cooperación transnacional, inteligencia financiera, detección temprana y protección de víctimas. INTERPOL insiste en que el problema requiere un intercambio de información entre policías, colaboración con ONG y trabajo conjunto con plataformas tecnológicas. La UNODC, por su parte, advierte que estas redes aprovechan vacíos regulatorios, corrupción y áreas de gobernanza débil para reubicarse una y otra vez. Traducido a un lenguaje más sencillo: cerrar un sitio web o bloquear un perfil ayuda, pero no es suficiente si detrás hay una maquinaria criminal que se mueve, se reetiqueta y vuelve a aparecer con otra marca, otra aplicación o otro dominio.
La realidad es que no se trata solo de la existencia de centros dedicados a estafas y extorsiones. La verdadera noticia es que este modelo ha tomado un giro industrial, se ha globalizado y ha encontrado en América Latina un terreno cada vez más vulnerable a sus diversas etapas: captación, engaño, explotación, blanqueo y presión económica. Desde Brasil hasta Colombia, la región ya no puede permitirse ver este fenómeno como un problema ajeno.
Sobre el autor
Joan Torras es fundador de InfoEstafas.com y responsable editorial del proyecto. Redacta y revisa contenidos sobre estafas online, fraudes digitales y prevención en internet.
Fuentes oficiales consultadas
- UNODC, Cyberfraud in the Mekong reaches inflection point / informe Inflection Point: Global Implications of Scam Centres…
- INTERPOL, INTERPOL releases new information on globalization of scam centres (30 junio 2025)
- INTERPOL, Global Financial Fraud Threat Assessment 2026
- INTERPOL, Global operation safeguards 4,400 potential trafficking victims… (26 enero 2026)
- Ministerio da Justiça e Segurança Pública de Brasil, Organização criminosa de fraudes digitais é alvo de operação… (15 enero 2026)
- Policía Nacional de Colombia, Denunciar extorsión
- Fiscalía General de la Nación de Colombia, Cartilla metodológica de atención de delitos informáticos


